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Fundamentos de la educación inicial

Todos los niños tienen el derecho a crecer en un ambiente estimulante que promueva su desarrollo óptimo.

La Educación inicial es el servicio educativo que se brinda a niños y niñas menores de 5 años de edad, con el propósito de potencializar su desarrollo integral y armónico, en un ambiente rico en experiencias formativas, educativas y afectivas, lo que le permitirá adquirir habilidades, hábitos y valores, así como desarrollar su autonomía, creatividad y actitudes necesarias para su desempeño personal y social.

Actualmente la Educación Inicial es una realidad mundial, indispensable para garantizar el óptimo desarrollo de los niños y las niñas. La importancia que tienen los primeros años de vida en la formación del individuo, requiere que los agentes educativos que trabajan dentro de un centro educativo, cuenten con conocimientos, habilidades y actitudes adecuados para ofrecer el mejor servicio posible.

Los primeros años de vida ejercen una influencia muy importante en el desenvolvimiento personal y social de todos los niños; en ese período desarrollan su identidad personal, adquieren capacidades fundamentales y aprenden las pautas básicas para integrarse a la vida social.

Los avances de las investigaciones sobre los procesos de desarrollo y aprendizaje infantil coinciden en identificar un gran número de capacidades que los niños desarrollan desde muy temprana edad e igualmente confirman su gran potencialidad de aprendizajes; basta recordar que el aprendizaje del lenguaje, función de orden superior y eje central de nuestro programa pedagógico, se realiza durante la primera infancia.

La educación y cuidado de la niñez en la edad temprana no sólo promueve el aprendizaje; sino que también beneficia el desarrollo del cerebro infantil, el cual tiene un período crítico de desarrollo e intensa producción y estabilización de conexiones neuronales en la edad preescolar, permitiendo que los niños obtengan un desarrollo positivo a lo largo de los años.

Estos primeros años constituyen un periodo de intenso aprendizaje y desarrollo que tiene como base la propia constitución biológica o genética, además de las experiencias sociales que son un agente clave para su desarrollo, es decir las relaciones con diferentes personas.

El enriquecimiento del desarrollo debe alinearse con la forma en la cual los niños aprenden. Cuando los niños encuentran una situación para usar activamente lo que ya saben y hacen, son capaces de dominar tareas cuya dificultad va en aumento.

Las propias actividades del niño son el primer determinante para su desarrollo por lo que es escencial que el docente provoque estas actividades y presente suficientes oportunidades para que los niños aprendan de una manera activa.

Del tipo de experiencias sociales de las que los niños sean participes a temprana edad dependen muchos aprendizajes fundamentales para su vida futura, como la percepción de su propia persona; las pautas de la relación con los demás, y el desarrollo de sus capacidades para conocer el mundo; pensar y aprender permanentemente, tales como la curiosidad, la atención, la observación, la formulación de preguntas y explicaciones; la memoria, el procesamiento de información; la imaginación y la creatividad.

Todos estos aprendizajes se dan durante la educación inicial, dentro de centros educativos como Ridiamo que por medio del juego busca potencializar al máximo las habilidades cognitivas en los niños. El aprendizaje en ellos es más efectivo en situaciones que son significativas y fáciles de comprender. Los contextos significativos y estimulantes no sólo son altamente motivadores, sino que también proporcionan el mejor ambiente para que los niños aprendan comportamientos apropiados y efectivos.

Al participar en diversas experiencias sociales, entre las que destaca el juego, los niños adquieren conocimientos fundamentales y desarrollan competencias que les permiten actuar cada vez con mayor autonomía y continuar su propio aprendizaje acerca del mundo que les rodea.

¿Por qué el proyecto pedagógico de RIDIAMO se encuentra centrado en el desarrollo del lenguaje y la inteligencia emocional?

Cuando se inicia de forma temprana el desarrollo del lenguaje, se asegura que los niños tengan una base que les permitirá tener un aprovechamiento óptimo en su educación futura. Esta es la razón por la cual el desarrollo del lenguaje es la columna dominante de nuestro programa pedagógico. Las actividades de aprendizaje que involucran las asignaciones en matemáticas, artísticas, lectura, música y las que tienen que ver con la naturaleza son altamente apropiadas para estimular el desarrollo del lenguaje.

La capacidad para hablar es el principio que distingue al ser humano de las demás especies. El habla permite exteriorizar ideas, recuerdos, conocimientos, deseos, e interiorizar al mismo tiempo; es lo que permite ponernos en contacto directo con los otros hombres y mujeres, siendo el principal medio de comunicación.

Hay que reflexionar sobre lo complejo que es el proceso de adquisición del habla, todo el mecanismo que debe ponerse en marcha para dominarlo. Esto significa, aprender a utilizar un código de símbolos, que abarca la adquisición de un vocabulario, conocimiento del significado de las palabras y de una elaboración adecuada de frases, uso de conceptos, etc. y para ello hay que disponer de una serie de condiciones, tales como:

  • Maduración del sistema nervioso.
  • Aparato fonador en condiciones.
  • Nivel suficiente de audición.
  • Un grado de inteligencia mínimo.
  • Una evolución psicoafectiva.
  • Estimulación del medio.
  • Relación interpersonal.

Aspectos que se trabajan diariamente dentro de Ridiamo, ya que creemos que los más importante es desarrollar habilidades previas en los niños para que sean capaces de afrontar cualquier aprendizaje futuro por complicado que sea, y el proceso les sea mucho más sencillo. Por ejemplo, para poder desarrollar el lenguaje, además de los prerrequisitos anteriores, debe existir una función comunicativa; ya que sin ésta la función del lenguaje sería nula.

La comunicación es determinante en el desarrollo mental del lenguaje y en el proceso de socialización. La palabra es el fundamento de este proceso, ya que pone en contacto con la realidad creando formas de atención, memoria, pensamiento, imaginación, generalización y abstracción. El lenguaje tiene un valor esencial en el desarrollo del pensamiento.

“La palabra ayuda a hacer generalizaciones, a asociar y diferenciar los rasgos más significativos de las cosas; el lenguaje es el que permite la acumulación de recuerdos e información”

Rosengard

La conducta humana está basada en el lenguaje oral. El lenguaje interno y el externo contribuyen a la organización del comportamiento humano, al conocimiento de las propias sensaciones y sentimientos, y a la modificación de determinadas reacciones. En conclusión, el lenguaje oral está implicado en todo el desarrollo humano y tanto el proceso mental como el social y de la personalidad se ven posibilitados por esta variable.

Por otro lado la educación inicial es el primer momento de socialización en los niños, es el momento donde empiezan a establecer relaciones interpersonales con iguales y para todo esto dependen del lenguaje.

El niño necesita estimulación para iniciarse en el aprendizaje de la lengua, aprende a hablar si está rodeado de personas que le hablan, siendo el adulto el modelo, el estímulo que le empujará a aprender a valerse del lenguaje como instrumento comunicativo. El niño desde el primer momento, típicamente, tiene deseos de comunicarse con el mundo que le rodea y se esfuerza en reproducir los sonidos que oye, siendo estos deseos mayores o menores de acuerdo con el grado de motivación y gratificación del ambiente que le rodea.

Es ahí donde nuestro personal entra en acción, donde nuestro plan pedagógico cobra sentido. La retroalimentación que le demos a nuestros alumnos será la clave para desarrollar un ambiente motivante, estimulante y lleno de aprendizajes.

Desde temprana edad, el niño goza con la conversación, provoca el diálogo con los adultos, hace lo posible para ser escuchado y se enoja cuando no lo consigue, busca respuesta para todo y presta atención a lo que se dice a su alrededor. El docente en relación al niño, debe utiliza palabras concretas, referirse a situaciones inmediatas, utilizar frases cortas y sencillas, y todo ello rodeado de un clima afectivo, siendo un elemento básico y primordial en el aprendizaje de la comunicación oral.

Cuando no existe relación y comunicación entre niño y adulto, el desarrollo de las capacidades comunicativas se detiene, ya que el niño debe contar con un medio social adecuado, razón por la cual la inteligencia emocional juega un papel importante en la adquisición del lenguaje.

El deseo o no de comunicarse viene determinado por unas relaciones positivas o negativas con las personas próximas; existiendo afectividad y sentimiento de pertenencia, se atiende el mensaje de los adultos ya que dentro de este mensaje existe identificación, y también se esfuerza por imitarlos y aprender de ellos. Cuando existen carencias afectivas las capacidades comunicativas y el aprendizaje se ve deteriorado, ya que se pierde la intención, el interés, la empatía y la motivación. Todas estas habilidades que trabaja la inteligencia emocional.

El lenguaje esta dotado de emociones, su desarrollo depende estrechamente de una buena inteligencia emocional.  Al desarrollar la inteligencia emocional en niños, y para que logren comprenderlas y manejarlas, debemos tenerlas presentes en todo momentos, siendo ciertamente la infancia una etapa crucial en el control y manejo de las mismas.

La infancia, tal y como hemos dicho antes, es el momento en que mejor se adquieren los aprendizajes, y el manejo de las emociones es un aprendizaje fundamental. Todo lo que hacemos se encuentra impregnado de emoción.

Si para nosotros los adultos ya resulta verdaderamente difícil controlar las emociones en determinados momentos, para los niños este control es aún más complicado ya que carecen de experiencias previas y estrategias de control.

El conocimiento, comprensión y control de las emociones, es por lo tanto vital, pues estas nos permiten adaptarnos, comunicarnos y desenvolvernos en sociedad. Gracias a las emociones podemos sentir empatía hacia los demás, recuperar recuerdos y superar situaciones difíciles o de crisis en nuestras vidas.

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